sábado, 20 de septiembre de 2014

El precio de la yerba subió 50% en un año y se espera que siga al alza

Las ventas se mantienen firmes y hasta agosto se importaron más de 20.000 toneladas



El precio de la yerba pegó un salto hace más de un año y no ha parado de aumentar desde entonces por encima de la inflación, producto de los cambios en la producción de la materia prima en Brasil –de donde proviene la mayor parte de la infusión que adoran los uruguayos–, y por la volatilidad del dólar. Esta suba ha llevado, en algunos casos, a romper la fidelidad a las marcas de un consumidor muy tradicionalista. 

En agosto del año pasado, el precio de la yerba superó la barrera de los $ 100 y con ella se dio una suerte de alarma pública y de rechazo a algo que fue visto casi como un atropello. Hoy el precio medio está en $ 147 el kilo, según datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), alrededor de 50% por encima de los $ 104,2 de agosto de 2013. Además, desde inicios de 2014, cuando costaba $ 128,7, el precio de la yerba aumentó 14,3%. 

Los referentes del mercado sostienen que la yerba mantendrá un ritmo de crecimiento similar al que mantienen en lo que va del año, movido por un dólar al alza y el incremento de los costos internos.

La evolución de este año no ha sido “tan grosera” como en 2013, dijo a El Observador Germán Álvez, jefe de ventas de Puritas, la firma que comercializa la yerba Del Cebador. De los $ 78 pesos que salía el kilo a fines de 2012, se alcanzaron los $ 114 ocho meses después. Ahora la suba es, al menos, más gradual. Álvez afirmó que las razones actuales del alza continua tienen otros matices respecto a antes, cuando respondía a que los campos donde se producía yerba en Brasil cambiaron por la soja al volverse esta más rentable. 
El incremento del precio “no se da tanto por lo que sucedía en Brasil” y ahora tiene una incidencia clave el dólar –como cualquier producto importado–, más los costos de producción y de transporte, aseguró el jefe de ventas de Puritas. La moneda estadounidense aumentó casi 13,5% en lo que va del año.  

“En Brasil hubo un cambio de timón: vieron que la yerba volvía a subir y volvió a servir como negocio. Entonces, se retomó nuevamente el cultivo en montes nativos. No eran zonas que se habían dedicado a la soja, esos siguen con la soja. Sencillamente, se habían abandonado. La gente se había dedicado a otra cosa. Ahora no hay tanta escasez de yerba como cuando se había dado la suba de precios, aunque no está en los niveles normales”, explicó Álvez. 
Nelson Loira, gerente de marketing de Canarias –la marca líder entre las yerbas que se consumen en el país–, dijo a El Observador que las subas de este año se vinculan a un incremento pospuesto. 

“Si bien los precios de la materia prima en este año parecen haber frenado su tendencia alcista, el aumento se debió a un efecto ‘arrastre’ de la suba de fines del año pasado. Se trata, en definitiva, de una suba postergada”, aseveró. 

El hecho de alcanzar los tres dígitos supuso sorpresa en la ciudadanía, pero eso no mermó el consumo, continuó Loira. “El precio en tres dígitos está en el mercado, para el tamaño de referencia de un kilogramo, desde fines del año pasado”, pero como “el uruguayo continúa tomando mate, entendemos que ya es algo incorporado”, indicó. 

Álvez, de Puritas, coincide en que el aumento del precio de la yerba “resonó” aún más cuando “pasó la barrera psicológica” de los $ 100. Pese a todo, el público “se acostumbró a los tres dígitos”, dijo el experto. 

Fidelidad y ventas
Desde ese momento, comenzó a gestarse entre la ciudadanía algunos cambios en la preferencia, dijo Álvez. 

“El precio atentó contra la fidelidad de la marca. Si hay alguna oferta, la gente cambia. El que busca precio en la góndola se atreve a probar otra marca que no es tradicionalmente consumida”, explicó el gerente de marketing de Puritas. 

En cambio, Loira de Canarias no observa por el momento variantes en ese sentido. “En principio, no hemos detectado ninguna pérdida de fidelidad a nuestros productos como consecuencia directa del tema precio”, aseguró. 

Como aseveran los expertos, no se han registrado caídas en las ventas y el consumo sigue estable, al igual que las importaciones de la infusión, que en 95% provienen del sur de Brasil y el restante 5% del norte de Argentina y de Paraguay. 

Al ritmo de 3 millones de kilos mensuales, la importación de yerba mate entre enero y agosto de este año alcanzó las poco más de 20.500 toneladas –20.200, desde tierras brasileñas– equivalentes a casi US$ 67 millones, según datos procesados por el instituto Uruguay XXI. 

A este ritmo, es muy probable que se alcancen números similares a la importación de 2013, cuando Uruguay compró en esos tres países más de 31.100 toneladas de yerba por más de US$ 76 millones. Esa cantidad de yerba importada el año pasado superó en 4,3% a lo comprado en 2012.
LAS CLAVES
En Brasil, de donde proviene el 95% de la yerba que consumen los uruguayos, la producción se cultiva en bosques nativos, con árboles que crecen en un microclima generado por la naturaleza que lo rodean.

La yerba vive a la sombra de la araucaria, un árbol de tronco fino pero con una muy ancha copa. El sol y esa sombra, más un grado importante de humedad, favorece el crecimiento y da la textura, la amargura y el sabor a la hoja que gusta a los uruguayos. 

Esa yerba en Brasil, antes de venir para Uruguay, se mantiene almacenada de cuatro a seis meses para homogeneizar el padrón de sabor. 

http://www.elobservador.com.uy/noticia/

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