miércoles, 25 de febrero de 2015

Ladrillo a ladrillo, Haití reconstruye su futuro


Una fábrica de Puerto Príncipe es ejemplo de la tarea de reconstrucción tras el terremoto



El ruido ensordecedor puede escucharse incluso antes de entrar a la pequeña fábrica de ladrillos.
En el medio del patio, Chevelin Nicolas, el gerente, supervisa las operaciones, a veces ayuda clasificando arena, mezclando, cargando la máquina, completando la producción de bloques de cemento y apilándolos para protegerlos del sol.
El resultado del proceso se va acumulando poco a poco en el patio: larguísimas hileras de ladrillos que se secan al sol y que en pocas horas serán vendidos a los vecinos del lugar, aún atareados con la reconstrucción de sus viviendas cuatro años después del terremoto.
Nicolas trabaja para FENAD, un pequeño emprendimiento en Puerto Príncipe que surgió después de la casi total destrucción del barrio Delmas 32 durante el terremoto de 2010. Al comienzo, no tenían ni dinero ni experiencia técnica.
Pero la enorme tarea de reconstrucción que tenían por delante, además de las nuevas normas de construcción impulsadas por el Gobierno para evitar que se repitiera una catástrofe de esa magnitud, hicieron que rápidamente creciera la demanda de ladrillos de buena calidad.
Hoy FENAD cuenta con 40 trabajadores de la misma comunidad, otro medio centenar de empleados indirectos, y vende diariamente 1.500 ladrillos.
Wisner Mettelus, vecino de la calle Jean-Georges de Delmas 32, señala una construcción y afirma que “esta casa y muchas otras fueron construidas con bloques de la fábrica”. La calle es un constante ir y venir de personas que llevan ladrillos en carretillas o sobre sus cabezas.
Esta fábrica es la única que vende ladrillos de esta calidad en Delmas 32, donde viven 46.000 personas. Anteriormente, los miembros de esta comunidad debían hacer largos viajes para conseguir los materiales de construcción necesarios para volver a levantar sus casas.
Ahora tienen cerca una instalación con todos los servicios —FENAD se asegura de proporcionar capacitación para que ellos tengan las habilidades básicas para poder supervisar el trabajo realizado por los capataces que construyen sus hogares.

Una historia de éxito

Tras el terremoto, decenas de miles de haitianos perdieron sus casas y tuvieron que mudarse a campamentos temporales. “El área (Delmas 32) fue totalmente destruida luego del terremoto; decidimos entonces que las personas debían tener la opción de reconstruir utilizando materiales de alta calidad”, dijo Nicolas. “Estos bloques han superado las pruebas realizadas por el Ministerio de Obras Públicas,” afirma.
Hoy la fábrica genera 150.000 gourdes (aproximadamente 3.200 dólares) en beneficios mensuales, cifras que representan una historia de éxito para una compañía que comenzó con diez trabajadores y que vendía, a lo sumo, 150 ladrillos al día.
Además de ser autosustentable, FENAD también compró su propio terreno. “Trabajamos duro; pagamos un millón de gourdes (unos 21.000 dólares), utilizando los beneficios acumulados”, dice Nicolas con orgullo.
Esta pequeña fábrica, así como otros 400 emprendimientos comunitarios están ayudando al pueblo haitiano a ponerse de nuevo en pie. Con apoyo del Banco Mundial y el Banco de Desarrollo Caribeño, Nicolas y sus compañeros trabajadores recibieron capacitación técnica y administrativa, para mejorar tanto el producto como la gestión de la compañía.
Otras iniciativas de organizaciones de desarrollo han mejorado las condiciones de vida de más de 270.000 personas en todo el país, pues ha permitido un mayor acceso a servicios de agua, electricidad y saneamiento.
 Berdine Edmond es Oficial de Comunicaciones del Banco Mundial

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